En la bañera o en la ducha, ¡aprovecha para relajarte y exfoliar tu piel!

El momento ideal para relajarnos es la hora del baño. Ya sea en la bañera o en la ducha, esta es la ocasión ideal que debemos aprovechar consintiendo y mimando nuestra piel.

Esos minutos son ideales para exfoliar nuestro cuerpo, eliminado las células muertas, mejorando la circulación, la elasticidad de la piel y permitiendo que la piel se suavice y luzca siempre saludable. Por otro lado preparamos las zonas consideradas “conflictivas” para que absorban en profundidad los productos cosméticos reafirmantes y anti-celulitis.

En la bañera

Llénala de agua a una temperatura agradable, agrega una buena cantidad de sales y un aceite esencial especifico (relajante, vigorizante, sensual, etc.), prescindiendo de jabón o gel, que pueda resecar tu piel. En cuanto a las sales, te recomendamos elegir las de extracto de manzanilla o de romero, ambas son relajantes y consiguen el efecto de suavizar tu piel.

Si empiezas el día con un baño y necesitas fuerza para afrontar la jornada diaria puedes usar las que contienen sales de mar que te revitalizarán, refrescarán y energizarán, además de calmarte la fatiga y el estrés.

Las velas aromáticas son esenciales para relajarte. Si enciendes una mientras te bañas, te sentirás totalmente renovada, intenta pensar en algo agradable (un campo de flores, el mar, etc.), deja pasar media hora aproximadamente y comienza a exfoliar tu cuerpo.

Primero usa una esponja mojada, pero sin ningún tipo de jabón. En las líneas de productos especiales encontrarás varias opciones que te pueden servir para exfoliarte con mayor facilidad. Recuerda que debes hacerlo con movimientos circulares y empezar por los pies e ir subiendo hasta terminar e la zona del escote. Procura que la duración de tu masaje exfoliante sea entre cinco a diez minutos, para mejores resultados.

En la ducha

No renuncies al relax que proyectan las velas aromáticas, colócalas en la encimera del lavabo en una estantería. Antes de bañarte, si lo haces en la bañera con la opción de la ducha, llénala con un poco de agua tibia con aceite y sales para exfoliar y suavizar perfectamente tus pies.

Después de aplicar el exfoliante de cuerpo opta por la función de ducha a presión y deja que esta realice un especial masaje, lo cual mejorará mucho tu circulación y te relajara. Termina con un baño rápido con agua fría para reactivar la circulación y endurecer los músculos de tu cuerpo.

Realiza esta rutina dos veces por semana y notarás la diferencia en tu piel, en lo que se refiere a tonificación y suavidad.

Imágenes: RinconcitodelasManualidadesArqhysSoyMujerActual.

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