Tratamiento para uñas mordidas… ¡comienza ahora!

Hace años o tal vez solo meses que te comes las uñas, y cada vez que tratas de dejar de hacerlo, te descubres a ti misma cayendo nuevamente en la manía. Bueno, el hecho de que simplemente seas consciente del tema y quieras ponerle fin, es un gran avance. Así que… ¡manos a la obra!

No te preocupes, que en realidad es un problema más común de lo que crees. Según los estudios alrededor de un 35% de adolescentes tienen este hábito (llamado “oncifagia”) y algo más del 10% de los adultos, y con esas estadísticas notarás que la mayoría lo vence.

¿Qué puedes hacer para que este también sea tu caso? Estoy segura que quieres lucir una linda manicure, que ya notaste que el aspecto de tus uñas no es nada agradable, pero también debes ser consciente que también te puede generar otros problemas de fondo…

¿Qué problemas físicos trae comerse las uñas?

Además de que no lucirán nada bien, también puede ocasionarte otras dificultades. Tal vez antes no habías notado que tener una uña un tantito crecida te ayuda con tareas cotidianas, como recoger objetos pequeños (como una moneda o stickers), darle cuerda a un reloj, sacar cinta adhesiva… ¡cosas tan simple se te complicarán!

Tus dientes también serán víctimas de esta manía, porque la práctica te llevará a desgastarlos y quitarles el esmalte; verás como tu sonrisa no es la misma tras un tiempo.

Y no podemos olvidar las infecciones, ya que los dedos y las uñas, como comprenderás, cargan microorganismos, bacterias o virus y en tanto estén en contacto con la saliva es mucho más fácil que proliferen. No quiero asustarte, pero aunque se desarrollen alrededor de tus uñas, lo más probable es que también se muevan hacia tu boca y encías… ¡lo último que deseamos!

El origen de este problema

Si ya lo sospechabas, el estrés y la ansiedad son en la mayoría de los casos la causa principal para que se produzca este trastorno que generalmente comienza en la niñez.

Tal vez cuando eras niña, ciertas situaciones (cuando tus padres te reprendían o tenías los exámenes encima) hacían que te sintieras especialmente nerviosa y tu primera reacción era llevarte las manitas a la boca para sentir cierto alivio. Con los años, tal vez no aprendiste a liberar la tensión de otra forma y la conducta ha quedado.

Así que ha llegado el mejor momento para ti… aprender a controlar tus nervios y esas tensiones, y a hacer algo lindo por ti: aprender a cuidar tus uñas. Lo más importante es que seas consciente que se trata de un problema que no se resolverá solo, sino cuando tú lo decidas.

Tácticas para dejar de comerte las uñas

  • ¡Pide ayuda!

¡Así es! Lo más probable es que en más de una ocasión ni te des cuenta de que te estás carcomiendo la uña hasta que ya pasaron unos minutos, así que comienza por decirles a las personas de tu entorno más cercanos (padres, mejores amigos y compañeros de trabajo) que te hagan notar que lo estás haciendo para que detengas. Con esto lograrás ser cada vez más consciente del problema y pronto verás que tú sola te detendrás sin que te avisen.

  • Sustitúyelo con un hábito inofensivo

Como te comentaba, muchas veces comienzas a morderte las uñitas porque responde a un tema de tensión o estrés, y es mucho más fácil dejar de hacerlo si buscas otra cosa que hacer que no te genere ningún problema. Por ejemplo, puedes conseguir esas pelotitas antiestrés y tenerla siempre a mano, si te provoca morder algo ten una caja de chicle o caramelos.

  • Identifica los momentos en que lo haces

Digamos que cuando te sientas a ver televisión de repente te descubres a ti misma mordiéndote las uñas, la próxima vez que prendas la tele, consigue una tarea que tenga tus manos ocupadas: bastará con un papel y un lápiz para que dibujes, una liga para que juegues con ella, haz origami o juega con plastilina.

  • ¡Que no te sepan nada bien!

Otra manera que algunos practican es poner en sus uñas alguna sustancia que deje muy mal sabor, para que cuando tiendas a comerlas, te sepa tan mal que se te quiten las ganas inmediatamente. Hay productos especiales con este fin de diferentes marcas. Usa el que te sepa peor y cámbialo si comienzas a acostumbrarte al sabor.

  • ¡Cúbrelas!

Una medida más extrema es cubrirlas por completo con guantes o con banditas por lo menos durante las horas y días que consideres más críticos (aquellos en los que te encuentres más tensa).

¡Un truco especial para ti!

Creo que la mayor motivación para ti será tener unas manos lindas que ya no tendrás que ocultar ante nadie. ¡Ojo! Si tu caso ha sido algo grave, tal vez tus uñas demoren algunos meses en recuperarse después de haber dejado esta costumbre por completo. ¡Ten paciencia!

Comienza por incluir una rutina de belleza especialmente para ellas. Consigue una crema de manos muy suave y con un aroma que te guste mucho. Comienza a visitar a la manicurista tan seguido como puedas; digamos que la idea es hagas a tus manos y tus uñas protagonistas de tu estilo ¡y lúcelas! ¡Tú puedes!

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Acerca del autor

Escrito por Irina Melgar

Mi pasión es escribir, el cine y caminar...!