Cómo relajarnos de forma natural

Nuestra agenda está llena de múltiples ocupaciones: el trabajo, la casa, los niños, los compromisos sociales, etc… Todas ocasionan que al final del día estemos cansadas, algo estresadas y tal vez, como consecuencia de ello, presentemos dolor muscular.

Para relajarte no es necesario recurrir a los fármacos. De forma natural y sencilla podemos hacer frente a los días más complicados y disfrutar de la vida con total tranquilidad.

  • Controlar los nervios.

Un mal día, un problema familiar, etc., pueden hacer que nuestro sistema nervioso se altere puntualmente. Si eliges ansiolíticos, estos traerán como efecto secundario que el sistema nervioso central, encargado de procesar las sensaciones, funcione más lento.

Tú puedes superarlo sin necesidad de ello. Para empezar, haz un poco de ejercicio para segregar serotonina, una hormona que te hace sentir bien. Refuerza esta actitud positiva pensando en algo que te haga feliz.

Toma un relajante baño con agua tibia y añade al agua alguna esencia tranquilizante (romero o valeriana). En infusiones, la más adecuada es la pasiflora por sus propiedades relajantes.

  • Dormir bien sin usar somníferos.

Ya sabemos que no dormir bien repercute en nuestra salud y en nuestro aspecto físico exterior. Si bien es cierto que los tranquilizantes reducen la tensión y la actividad nerviosa del cerebro que impide la conciliación del sueño, puedes llegar a acostumbrarte a ellos y necesitarlos siempre para poder dormir.

Lo más aconsejable es buscar el sueño de forma natural: marcándonos una hora para ir a dormir todos los días; evitar realizar demasiadas actividades y tomar bebidas estimulantes durante las dos horas anteriores; cenar algo ligero dos horas antes de acostarte (pescado, sopa caliente, etc.); beber un vaso de leche antes de ir a la cama (mejor si es de soja); tomar una infusión relajante (melisa, manzanilla, romero, etc.) 15 minutos antes de ir a la cama.

Y cuando llegue el momento de acostarte no pienses en cosas que te preocupen y procura que la habitación esté a oscuras, solo así lograrás segregar melatonina (la hormona del sueño).

  • Dolor muscular.

Una mala postura o el estado de tensión puede ocasionar contracturas musculares. Lo mejor para ello es aplicar frío para mejorar o reducir las inflamaciones recientes. Pero si han pasado más de 72 horas te conviene aplicar calor para dilatar los vasos sanguíneos, facilitar la circulación y mejorar la rigidez muscular.

Los estiramientos también resultan muy adecuados para devolver la longitud normal al músculo. Pero no fuerces las posturas y deja de practicarlos su aumenta el dolor.

Fuente: Revista Saber Vivir diciembre 2010.

Imágenes: Termalista, MySalud, ViviendoSanos.

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