Los riesgos del alisado permanente

Un cabello suave, resplandeciente y dócil es el sueño imperecedero de la belleza en esta época… y lo fue en las anteriores también. En esta búsqueda, hombres y mujeres trascienden los límites de la salubridad y de su propio bienestar. Un claro ejemplo son los tratamientos poco glamourosos que abren paso a un look fantástico, como de estrella de cine. Obviamente, nadie más verá tu cabeza cubierta de menjunjes, ruleros, papelitos de aluminio y secadores gigantescos, pero podrán ponerse verdes de envidia ante semejante cabellera de diosa.

¿Has visto esas melenas perfectamente lisas que hasta reflejan la luz? Aunque no hayan sido bendecidas con un cabello naturalmente lacio y manejable, hoy en día las mujeres (y también los chicos) recurren a alisados permanentes gracias a los que despiertan impecables. Sin embargo, la apariencia no lo es todo, y menos cuando compromete tu salud. Los productos empleados en los alisados relajan los enlaces de proteína del cabello y la hebra se distiende. Un alarmante número insumos de peluquería que tienen como fin dejar el pelo híper lacio contienen formol, desde un 2% a más. Este químico es altamente tóxico, así sus partidarios proclamen lo contrario.

Los estilistas que los han utilizado suelen repartir sus números y hacer el trabajo a domicilio porque el formol tiene un olor intensamente repulsivo y es altamente tóxico. Algunos tienen el tino de emplear medidas de seguridad, pero, ¿qué pasa con el cabello? Varios testimonios recogidos de los foros de Internet y de la vida real no coinciden: para algunas, el resultado -con o sin formol- es excelente, duradero y sin efectos colaterales; para las demás, el alisado permanente -japonés, brasileño, entre otros-, no resultó ser lo que esperaban.

En este segundo grupo, las usuarias indicaron que a las dos semanas los rizos volvieron a aparecer, que las hebras se debilitaron o que les arruinó el cabello. Una amiga mía tenía una cabellera problemática y ondulada, quedó lacia luego de un alisado japonés y cuando el tratamiento cumplió su ciclo (4 meses, en promedio), su cabello parecía una mata de lana. Otra de mis amigas, pese a ser lacia naturalmente, se hizo un alisado similar y después de 2 meses terminó crespa.


¿Entonces? Tú, como clienta en esa silla giratoria, frente al espejo, debes exigir saber qué contiene todo lo que vaya a untarse en tu cabello. Pide garantía, no es un juego.

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