Cómo mantenerte joven y saludable: Conoce la verdadera fuente de la juventud

ejerciciomujer.jpgQuien se atreva a decir que no le preocupa envejecer, está faltando a la verdad. A todos nos preocupa pensar que al llegar determinada edad, comenzaremos a sentir el paso de los años, ya que ello se manifestará cuando nos demos cuenta que estamos perdiendo ciertas facultades físicas y mentales. Felizmente, la ciencia va descubriendo cada día nuevas fórmulas para “mantener”un corazón sano, mente lúcida, huesos fuertes y una piel lozana y sin arrugas.

Entonces, la pregunta es, ¿existe realmente la fuente de la juventud? La repuesta es Sí, y su nombre es Ejercicio Físico. Esta comprobado que mantener un plan de ejercicios nos evita contraer enfermedades tales como cáncer, embolias, diabetes, Alzheimer y problemas al corazón, reduce la grasa corporal, mejora la circulación y hace que los intestinos y el colon funcionen correctamente. El mejor plan antienvejecimiento debe incluir los cuatro principios fundamentales de la prevención de la edad y sus efectos:

  • Trabajo cardiovascular: Nadar, correr, caminar, hacer bicicleta o aeróbicos,protege el corazón ya que reduce el colesterol malo, baja la presión arterial y mantiene las arterias flexibles produciendo una mejor circulación.
  • Entrenamiento con pesas: Entrenar 20 minutos, dos veces a la semana, con unas mancuernas de uno o dos kilos para principiantes, de dos a cinco para quienes tienen algo de entrenamiento y mas de cinco para avanzados, es una de las mejores maneras de proteger los huesos y las articulaciones saludables y en forma.
  • Ejercicio cardiovascular moderado: Protege el cerebro, al ejercitarte mantienes tu cerebro saludable ya que circula las sangre y oxígeno en la cabeza y en este proceso tu mente rejuvenece y requiere nuevo aprendizaje. Para conseguir este beneficio se requiere hecer 45 minutos de ejercicio cardiovascular moderado dos veces a la semana, intercaloando 1 minuto de cadencia rápida cada 2 minutos.
  • Practicar yoga: Protege la piel, ya que al estar totalmente relajada se desarrollan menos lineas de expresión y arrugas. Está comprobado que practicar yoga ayuda a combatir la ansiedad, a medida que se va relajando la boca, mandíbula, hombros etc. se nota como disminuyen las arrugas. Empieza practicando 30 minutos cuatro dias a la semana.

Fuente: Revista Prevention

Foto: Alimentacionyvida

Tags Blogalaxia: Belleza, Cuidados, Edad, Ejercicios.

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3 Comentarios Dejar un comentario ›

  • jose david saragoza mendez
    19 febrero 2010

    es muy recomendable q agas ejercisio

  • EL MAESTRO
    10 junio 2009

    Son cinco ejercicios sencillo que según los monjes del Himalaya ayudan a equilibrar las hormonas con lo que restablecen la juventud en el cuerpo.

    Aqui los presentemos de manera completa. Quizás el Rito Número Uno no sea de tu agrado. No es obligatorio hacerlo.

    RITO NUMERO UNO

    El Primer Rito es muy sencillo. Se realiza con el objetivo expreso de acelerar los vórtices o chakras . Los niños lo hacen constantemente cuando juegan.

    Todo lo que tienes que hacer es pararte erguido con los brazos extendidos hacia los lados del cuerpo (en cruz), de forma que queden en posición horizontal respecto al suelo. Luego gira hasta sentirte ligeramente mareado. Debes girar de izquierda a derecha, en el mismo sentido que las agujas de un reloj.

    Al principio, la mayoría de los adultos podrán girar sólo media docena de veces antes de sentirse muy mareados. Si consideras necesario sentarte o acostarte para recuperarte, hazlo.

    Así que los primeros días, deja de hacerlo cuando te sientas ligeramente mareado. Con el tiempo, a medida que vayas practicando los cinco ritos, irás haciendo más y más giros sintiendo menos mareo.

    También puedes hacer lo que hacen bailarines y patinadores artísticos para evitar el mareo: antes de empezar el primer giro, fija un punto exactamente frente a ti. Cuando empieces a hacer el primer giro, continúa con la vista fija en ese punto mientras te sea posible. Luego tendrás que perderlo de vista, para que la cabeza pueda girar con el resto del cuerpo. Haz girar la cabeza muy rápido y vuelve a enfocar el punto.

    RITO NUMERO DOS

    Tiéndete sobre el suelo boca arriba. Es mejor acostarse sobre una alfombra gruesa o sobre algún tipo de superficie acolchada.

    Completamente estirado sobre tu espalda, extiendes los brazos a lo largo del cuerpo , poniendo sobre el suelo las palmas de la mano, con los dedos bien unidos.

    Luego levantas la cabeza y aprietas la barbilla contra el pecho. Una vez hecho esto, levanta las piernas sin flexionar las rodilla hasta alcanzar la posición vertical.

    Puedes dejar que las piernas se deslicen hacia la cabeza, pero no dejes que se te doblen las rodillas.

    Entonces baja lentamente la cabeza y las piernas sin doblar las rodillas, hasta tocar el suelo. Deja que todos los músculos se te relajen, y luego repite el rito.

    Con cada repetición se debe establecer un ritmo de respiración. Aspira profundamente mientras levantas las piernas y la cabeza. Expira todo el aire mientras las bajas. Cuando estés en posición de relajación, continua con este ritmo. Mientras más profundamente respires, mejor.

    Si al principio no eres capaz de mantener las piernas estiradas, deja doblar las rodillas lo que necesites. Pero esfuérzate por intentar estirarlas

    RITO NUMERO TRES

    El Tercer rito debe practicarse inmediatamente después del segundo. También es muy sencillo

    Todo lo que necesita hacer es ponerse de rodillas sobre el piso manteniendo el cuerpo erguido. Las manos deben ponerse sobre los músculos de los muslos.

    Entonces inclinas la cabeza y el cuello hacia delante, apretando la barbilla contra el pecho.

    Luego tiras de la cabeza y el cuello hacia atrás tanto como te sea posible, y al mismo tiempo te inclinas hacia atrás arqueando la columna, manteniendo las manos sobre los muslos. Después volverás a la posición original y comienzas el ejercicio nuevamente.

    Debes establecer también un ritmo de respiración: aspirarás profundamente cuando arquees la columna y expirarás cuando regreses a la posición original. La respiración profunda es la más beneficiosa, así que toma todo el aire que te permitan tus pulmones.

    RITO NUMERO CUATRO

    La primera vez que se practique este rito puede parecer muy difícil, pero al cabo de unos días será tan fácil como el resto

    Primero, siéntate sobre el suelo con las piernas estiradas hacia delante, con una separación entre los pies de 12 pulgadas aproximadamente. Con el torso erguido, coloca las palmas de las manos sobre el suelo de manera que queden al lado de tus glúteos. Aprieta la barbilla contra el pecho

    Luego empuja con fuerza la cadera hacia el cielo y regresa tu cabeza un poco hacia atrás. Deseas que tu cuerpo desde las rodillas hasta la cabeza sea una línea recta. Sostén y regresa a la postura original.

    RITO NUMERO CINCO

    Coloca el cuerpo boca abajo y sostenlo con las palmas de las manos. Los dedos de los pies déjalos flexionados para hacer este ejercicio . Tanto las manos como los pies los debes colocar a cierta distancia entre sí. Los brazos y las piernas los mantendrás rectos.

    Comienza con los brazos perpendiculares al suelo y la columna arqueada de forma que el cuerpo quede flexionado. Tira de la cabeza hacia atrás lo más posible. Después flexionas el cuerpo a la altura de las caderas y lo colocas en forma de V invertida.

    Al mismo tiempo, echa la barbilla hacia delante oprimiéndola contra el pecho.

    Después vuelve a la posición original y repite el ejercicio.

    A finales de la primera semana, generalmente las personas consideran este rito uno de los más fáciles de hacer. Cuando lo dominas, dejas caer el cuerpo desde la posición alta hasta un punto muy próximo al suelo, sin llegar a tocarlo. Tensa los músculos un momento, tanto en la posición alta como en la baja.

    Sigue aplicando el mismo patrón de respiración. Aspira profundamente cuando levantes el cuerpo y exhala totalmente mientras lo bajas

    ¿Cuantas veces se tienen que repetir los ejercicios?

    La primera semana deben repetirse tres veces .

    Durante cada semana que siga, aumenta en dos las repeticiones, hasta que llegues a hacerlas 21 veces.

    O sea:

    1ª semana: 3 veces cada rito

    2ª semana: 5 veces cada rito

    3ª semana: 7 veces cada rito

    En la 10ª semana los harás 21 veces

    Si el primer rito (giros) te cuesta mucho hacerlo y lo haces menos que los demás, no te preocupes: Hazlo tantas veces como te sea posible sin sentirte muy mareado.

    Al final podrás hacerlo las 21 veces.

    ¿A qué hora del día se deben hacer estos ejercicios ?

    Cualquier hora es buena para hacerlos. Y hay quien los hace dos veces al día: por la mañana y por la noche. Pero no es necesario. Los puedes hacer a la hora que mejor te venga

  • lluvia
    16 agosto 2008

    si esbueno hacer ejercicio yo lo practicare